Con una caída del 88% del mercado automóbil en abril y un promedio del 80% en los últimos meses, una reactivación desde el Estado parecía inevitable. Lo mencionamos en nuestro artículo COVID-19: ¿qué futuro para el sector de la automoción? la semana pasada, el Presidente de la República lo desarrolló ayer.

8 mil millones de euros para salvar el sector de la automoción

E. Macron anunció ayer que el Estado iba a destinar una dotación de 8.000 millones de euros para salvar primero y luego relanzar en un segundo tiempo.

La urgencia: reactivar la demanda

Aunque muchas fábricas detuvieran su producción durante esta crisis sanitaria, hoy hay demasiadas existencias, lo que perjudica a los fabricantes, pero también a los concesionarios. Por tanto, es necesario, en un primer tiempo, deshacerse de estas existencias.

Para ello, E. Macron anunció un incremento del bono ecológico hasta 7.000 € para particulares y 5.000 € para empresas, y esto a partir del 1 de junio de 2020. Además, se ha aumentado la prima de conversión a 3.000 € por la compra de un vehículo térmico y a 5.000 € por la de un vehículo eléctrico.

A medio y largo plazo

«Hacer de Francia el mayor productor de vehículos limpios de Europa»: esta es la ambición del presidente de la República. Hoy tenemos que centrarnos en lo que dictará la movilidad del mañana: los vehículos limpios (eléctricos y de hidrógeno). Por ejemplo, el futuro motor eléctrico desarrollado por Renault se producirá en Cléon (Normandía), mientras que su producción estaba inicialmente prevista en China. E. Macron también cuenta con los grandes grupos franceses para presionar a su proveedor y así evitar su deslocalización.

Como detallamos en varios artículos, la aparición de una flota de vehículos eléctricos en Francia es posible siempre que su incremento esté correlacionado con el del número de terminales de recarga. Para ello, E. Macron ha adelantado un año el objetivo de 100.000 terminales en el territorio con ayudas para la instalación de 35.000 a 40.000 terminales para finales de 2020.

En resumen, en este período de crisis, el Jefe del Estado decidió, como estaba previsto, marcar un nuevo rumbo para el sector de la automoción francés. Primero quiere impulsar la demanda y luego, en segundo lugar, desarrollar la industria automotriz del mañana.

Comprenda todo sobre el Smart Charging

El Smart Charging es un término para las funciones inteligentes de la terminal de recarga que permiten su gestión energética para optimizar su uso y, por tanto, su consumo. Ante la aparición del parque de vehículos eléctricos, la carga inteligente debería convertirse en una condición para el bienestar de los usuarios con el objetivo de evitar una sobrecarga de la red eléctrica nacional. En resumen, el objetivo es, por tanto, sacar el máximo partido a su terminal de recarga evitando costes innecesarios y controlando los consumos.

El Smart Charging significa recargar su terminal al mejor coste y en el mejor momento.

La gestión energética le permitirá ahorrar dinero

En primer lugar, podrá programar su terminal en función de su contrato de electricidad. Si tiene un contrato con horas pico/no pico, podrá programar sus recargas durante las horas bajas para minimizar el coste de cada una de las recargas de las baterías.

Optimice el uso de sus terminales

El Smart Charging es especialmente interesante cuando tiene varias terminales (flotas de empresas, etc.). De hecho, podrá utilizar lo que se denomina Load Balancing. Esto le permite distribuir uniformemente la energía entre sus terminales para evitar costes de actualización cuando el uso de un cierto número de sus terminales excede la capacidad de su red.

Tomemos un ejemplo: tiene 3 terminales con una potencia de 15 kW. Ha conectado 2 vehículos, a 7,4 kW cada uno. Llega un tercer vehículo y se conecta. Para recargarlos todos a la máxima potencia, necesitaría 22,2 kW. Problema, solo dispone de 15 kW. En este caso, el equilibrio de carga distribuye la potencia por igual (5 kW cada uno) para que cada coche se recargue sin superar la potencia máxima de 15 kW.

Además, gracias al Peak Shaving, es posible definir una potencia máxima que las terminales no podrán superar. El recorte por consumo máximo (Peak Shaving) funciona incluso si solo tiene un terminal. Efectivamente, al recargar su vehículo en su casa, la potencia consumida puede llegar al máximo autorizado para su instalación. Por lo tanto, no puede utilizar otro aparato eléctrico al mismo tiempo. Es lo mismo para una empresa, aunque las potencias sean mucho más importantes, es necesario respetar la potencia suscrita.

Agregue a esto la necesidad de Smart Charging cuando posee una capacidad de producción de energía renovable y desea usarla para recargar su vehículo. Tomemos el ejemplo de los paneles fotovoltaicos (PF). La producción de energía fotovoltaica es irregular según el clima. Así, el Smart Charging le permitirá adaptar la potencia y simplemente su recarga de acuerdo con la cantidad de electricidad producida por sus paneles fotovoltaicos.

Nuevas perspectivas gracias al Smart Charging

Finalmente, el Vehicle-to-Grid (V2G) aún se encuentra en la fase experimental, pero bien podría ser un elemento clave de la transición energética. Hoy hablamos de Grid-to-Vehicle, es decir que la energía de la red permite recargar las baterías de los vehículos eléctricos. El V2G debería permitir almacenar la energía en las baterías de los vehículos cuando hay un exceso de energía en la red. El objetivo es redistribuirlo y evitar fluctuaciones excesivas, algo temido con el desarrollo de las energías renovables que producen de forma irregular. El Vehicle-to-Grid permitirá entonces utilizar las baterías de los vehículos eléctricos cuando estén aparcados. Seguirá…

En definitiva, el Smart Charging permite recargar un vehículo eléctrico en el mejor momento, al mejor coste y con efectos positivos para los usuarios, la red y la transición ecológica.

Si tiene alguna pregunta sobre el Smart Charging, ¡no dude en ponerse en contacto con RossiniEnergy!